Colegio San Agustín – El Paraíso

Vía Crucis Viviente.

   Por segundo año consecutivo el Departamento de Pastoral, la Escuela de Padres y los Estudiantes de cuarto año comparten con ustedes el drama de la pasión – muerte  y Resurrección de Jesucristo, nuestro Rey  y nuestro Dios.

   Les invitamos a recordar tan gran misterio con amor y felicidad. Ello nos obligará a pensar, orar, discernir y optar por Jesús y su causa, aplicando a la propia vida del sagrado misterio de nuestra redención.

   Muchos personajes pero un sólo salvador, demasiado teatro para ajusticiar injustamente al justo que se entrega por amor y por amor muere en la cruz para nuestra salvación.

   Demasiados personajes:

   Fariseos, escribas, sumos sacerdotes, el foro judío en pleno que contra toda ley decide matarle.

   El foro romano, personificado en Pilatos.

   El pueblo a quien tantas veces atendió, sanó enfermos, a quien dió pan, a quien dedicó su vida temporal y por quien morirá en la cruz.

   Nosotros al que crucificamos y seguimos crucificando con nuestros pecados: indiferencias, pasividad, rutina y abandono.

   Este magno acontecimiento nos obliga a un sincero examen de conciencia.

   ¿Con quién nos identificamos?

   ¿Con los escribas y fariseos, sumos sacerdotes, los que lucían de expertos conocedores de la ley y su exigente cumplimiento, los que lucían de justicia y celo para después contribuir a matar al justo?

   ¿Con judas el traidor y cobarde?

   ¿Con los apóstoles? que huyen a la hora de la verdad.

   ¿Con Pilatos el que se lava las manos, pero consiente en el crimen más horrendo de la historia?

   ¿Con el pueblo manejado por sus sumos sacerdotes? preferimos a Barrabás no a Jesús. ¿Por qué sacamos a Jesús de nuestros corazones, de nuestros hogares? No tenemos tiempo para Él.

   ¿Con Jesús? el entregado por amor a nosotros hasta la muerte en  la cruz.

   ¿Con maría? la madre de los dolores, que vive en su corazón la sangrienta muerte de su hijo crucificado.

   Está en los corazones de todos nosotros la respuesta…

   Con mucho amor les hemos invitado a la reflexión e implicación cristiana para que muertos al pecado resucitemos con él y gozar así de la vida feliz- definitiva y eterna. 

P. Nicanor Vivas