Colegio San Agustín – El Paraíso

Perfil del Alumno

    Se halla reflejado en multitud de textos diseminados en los escritos del Águila de Hipona. Al hablar del alumno, San Agustín insiste en la necesidad de poner en práctica aquel viejo principio que reza: “El aprendizaje debe empezar por la exploración y reconocimiento de sí mismo, y debe culminar en el descubrimiento y disfrute de la Verdad”. En consecuencia, el Alumno Ideal Agustiniano 

- Es esencialmente inquietud, insatisfacción, descontento. Él, busca para encontrar y encuentra para seguir buscando. Ama para seguir amando y tener así, más sed de amor.

- Comienza por reconocer que el principal error del ser humano es que no se conoce a sí mismo. Por eso, su primer cometido será conocerse a sí mismo, con sus cualidades y limitaciones.

- Está abierto a los demás. Sólo es posible llegar a ser persona siendo con los demás, viviendo solidaria y comunitariamente.

- Está abierto a la trascendencia, a Dios. ¿Deseas la felicidad? ¿Amas la verdad? ¿Quieres ser libre? ¿Buscas amar y ser amado? No buscarías el amor, la verdad, la felicidad ni la libertad si no estuvieran dentro de ti. Esos valores, dice San Agustín, son la imagen de la presencia de Dios en el ser humano.

- Es humilde y receptivo. Acepta sus cualidades y limitaciones: las cualidades son el reflejo de la presencia de Dios en nosotros, las limitaciones son fruto del egoísmo. El objetivo es que crezcan las virtudes y se asuman humildemente las limitaciones. De esta forma, el alumno se fortalece con la convivencia para asumir las implicaciones de la disciplina social, estableciendo mecanismos adecuados, asertivos y sensibles de comunicación.

- Es posibilidad, capacidad, alguien que no está hecho y tiene necesariamente que hacerse. La vida es oportunidad y escenario. Viviéndola, y nunca dejándonos vivir por ella, nos realizaremos auténtica o inauténticamente. Todo depende del orden de valores -“orden de amores”- elegido.

Nuestra Filosofía

Los agustinos son una congregación religiosa fundamentada en la vida y pensamiento de San Agustín de Hipona, educador y fundador de escuelas en el norte de África y en Roma, en el siglo IV. San Agustín, denominado como el primer hombre moderno, ha dejado su experiencia educativa plenamente vigente en la era actual, en sus obras históricas: “De Magistro”, “La Ciudad de Dios” y “Las Confesiones” su experiencia educativa plenamente vigente.

La filosofía de San Agustín puede divisarse en pensamientos como: “no es sabio el que vive pensando, sino el que vive consciente”, donde advierte que el conocimiento de sí mismo constituye el principio de la sabiduría: “el ser humano suele tener en gran estima el conocimiento de las cosas; pero son sin duda más sabios los que anteponen a esos conocimientos el conocimiento de sí mismos”. Estas directrices delimitan el deber ser de la escuela agustiniana.

Los centros educativos agustinianos poseen un estilo peculiar que los caracteriza y distingue de los otros centros. Se inspiran en los principios, los pensamientos y el espíritu de San Agustín, que se concreta en la dimensión personal y comunitaria del ser humano.

Las líneas fundamentales de la educación que proyectamos son las siguientes:

  • Creación de un clima institucional favorable, coherente, en el que, efectivamente, se vivan los valores propuestos en el Proyecto Educativo. 
  • La base de la acción educativa reside en el logro de una sólida formación intelectual, soporte para el criterio de autonomía moral. 
  • Metodológicamente, es preciso orientar la enseñanza hacia tipos de aprendizajes no superficiales, capaces de suscitar en el alumno, a la vez que un conocimiento profundo de las cosas, valoraciones y compromisos. 
  • Desarrollo del juicio moral a través de la valoración y discernimiento de las situaciones, tanto de aprendizaje (asignaturas, áreas curriculares), como del contexto de la vida escolar y de la vida social más general (ciudad, país, etc.).
  • Ejercicio ordinario de los valores agustinianos a través de la vida de convivencia en el Colegio, que debe ofrecerle al alumno ocasiones para elegir y comprometerse, para ejercer la libertad y para ser responsable de sus actos.
  • Proyectar el Colegio hacia la comunidad, promoviendo oportunidades donde el educando pueda vivenciar, en el entorno inmediato y desde edad temprana, los valores asumidos por la Comunidad Educativa.

Alumno protagonista

alumnoprSe espera que el alumno agustiniano sea capaz de:

  • Ser sujeto de su propia formación, siendo él, el principal protagonista y responsable de su propio crecimiento como persona.
  • Asumir y proyectar gradualmente responsabilidades adecuadas a su preparación, ejercitándose en la toma de decisiones personales y participando activamente en la vida del Colegio.
  • Adquirir y ejercer una conciencia crítica y responsable para valorar la realidad desde la óptica del Evangelio y comprometerse a transformarla.
  • Experimentar la Educación para el Trabajo como expresión creativa, como oportunidad para una capacitación laboral, y como instrumento de realización personal y de transformación del medio humano.
  • Ser solidario y comprometerse con los problemas que vive actualmente Venezuela, aportando al desarrollo del país, no sólo análisis de la realidad sino también soluciones a los diversos problemas.
  • Estar abierto al otro, compartiendo su destino, su trabajo, su alegría, su pena o su éxito, desarrollando la empatía y solidaridad necesaria para dar sin esperar recompensa, ser fiel a la palabra dada y al compromiso adquirido.
  • Contribuir a forjar una sociedad más participativa, justa, libre y fraterna.
  • Testimoniar su fe en Dios, Padre de amor, generador de vida y justicia.
  • Seguir a Jesús de Nazareth, presente entre nosotros, como fuerza que mueve al bien y fuente de esperanza y resurrección para los hombres.
  • Ser miembro activo de una Iglesia que vive y anuncia los valores del Evangelio.

Educador comprometido

educadorcEl educador agustiniano debe poseer, entre otros, los siguientes rasgos:

  • Personalidad íntegra, empática, ética, con actitudes y valores cristianos, necesarios y vividos desde su tarea.
  • Comprometido con la realidad y con clara visión del país, de su pasado, presente y futuro.
  • Conciencia de su vocación de educador y orientador.
  • Pertenencia y vinculación a la Iglesia, que llama a participar en su misión evangelizadora en el campo de la educación (Puebla, 1042).
  • Competente en su trabajo y capaz de acompañar al alumno en el desarrollo de sus capacidades atendiendo a sus esfuerzos y logros; especialmente sensible al ritmo particular de cada uno; teniendo como criterio los valores del Evangelio.
  • Capaz de integrarse y participar de modo positivo y creativo al trabajo en equipo.
  • Apto para comprender, interpretar y transferir la cultura y los valores de los pueblos para lograr el respeto mutuo y el fortalecimiento de los vínculos de solidaridad e integración.
  • Convencido de que se necesita una actitud de apertura frente al mejoramiento profesional continuo para actualizar el proyecto de vida y lograr así, nuevas metas de calidad, plenitud, integración y libertad.

Padres participantes

padresfEn el modelo del Colegio San Agustín, la familia:
  • Fundamenta las bases de personas adultas con autoestima, motivación y sentido de sí misma.
  • Enseña a afrontar retos, asumir responsabilidades y compromisos que orientan hacia una dimensión productiva, plena de realizaciones y proyectos e integrada en el medio social.
  • Genera múltiples oportunidades para madurar y desarrollar los recursos personales que permitirán aprovechar y superar los retos y las pruebas que depara la vida.
  • Permite el encuentro intergeneracional donde los adultos amplían su horizonte vital formando un puente hacia el pasado y hacia el futuro.
  • Forma una importante red de apoyo personal ante dificultades surgidas fuera del ámbito familiar; igualmente, un punto de encuentro en la resolución de las tensiones y conflictos que también pueden surgir en su interior.
  • Sostiene una red de apoyo social para las diversas transiciones vitales que ha de realizar el adulto: búsqueda de pareja, trabajo, vivienda, nuevas relaciones sociales, jubilación y vejez.

 

 El Centro Educativo

centroacogidoEl Colegio debe tener unas condiciones y características para promover el modelo de persona anteriormente señalado. Lo que implica que debe:

  • Estar orientado en la línea de una efectiva democratización, abierto a todos los sectores sociales y con estructuras organizativas adecuadas.
  • Cuidar la calidad de los contenidos y la pertinencia de los métodos educativos, así como el desarrollo de valores, actitudes y conductas cónsonas con el Proyecto Educativo explicitado.
  • Fomentar un ambiente de libertad, en donde sea posible la creatividad, la investigación y la búsqueda de nuevos y más eficaces caminos educativos.
  • Funcionar como Comunidad Educativa, integrando en sus diversos niveles de gestión, a todos y cada uno de los agentes que la constituyen.
  • Integrarse en la comunidad local, a fin de “estimular la comunidad civil en todos sus sectores para lo cual es necesario instaurar un diálogo franco y receptivo, a fin de que asuma sus responsabilidades educativas y logre transformarse, junto con sus instituciones y recursos, en una auténtica ciudad educativa” (Puebla, Nº 1048).
  • Insertarse en la Iglesia local y facilitar la integración de las familias a la misma, potenciando la vivencia de la fe y la práctica de la solidaridad.
  • Asumir sin temores el riesgo de anticipar el futuro y abrirse a experiencias educativas innovadoras.
  • Promover, apoyar y participar en la formación permanente.