Como es tradicional, a finales de enero realizamos el ascenso al pico más alto de la Cordillera de la Costa. En esta ocasión la aventura comenzó en diciembre del 2022 con las caminatas de acondicionamiento físico en los puntos de encuentro acordados donde poco a poco se fueron sumando estudiantes, egresados, padres e invitados.
Llegamos a reunirnos unos 25 participantes, entusiasmados, queriendo vivir la experiencia de caminar en la montaña, quien nos pondría a prueba y sólo la constancia y la determinación nos llevaría al éxito.
En cada ruta de entrenamiento se aumentaba el nivel de exigencia comenzando por rutas cortas con cierto desnivel para ir acondicionando el cuerpo, aprendiendo a escucharlo y haciendo lectura del terreno para evitar lesiones.
Comenzamos subiendo a la cruz del Ávila por los senderos menos exigentes y, al ir pasando los fines de semanas, avanzábamos hacia mayores alturas hasta llegar al hotel Humboldt por diferentes rutas cerrando los entrenamientos con la prueba de fuego o de mayor exigencia: caminar por la fila maestra desde el pico oriental hasta el pico el Ávila.
Llegó el gran día sábado 28 de enero, a las 6:50 a.m. en el centro comercial El Marqués para partir a las 7:10 a.m. rumbo a la cota mil para ascender hasta el Puesto de Guardaparques La Julia, y anotarnos con las autoridades e indicar la ruta y la permanencia en el Waraira Repano. Seguidamente avanzamos con nuestro objetivo en mente, lograr la cumbre del pico Naiguatá a 2765 metros de altura. Aproximadamente a las 3:30 p.m. llegó al anfiteatro el primer grupo de avanzada liderizado por nuestro egresado Zadckiel Moreno, quien buscó el lugar apropiado para montar las carpas. A las 3:59 p.m. llegó el segundo grupo al mando del profesor Alquímedes Istúriz.
Una vez montadas las carpas, descansamos y subimos a ver el atardecer en la cima, contemplando hacia la vertiente sur las luces de la ciudad de Caracas, y hacia la vertiente norte los diferentes pueblos o sectores del estado La Guaira.
Todo es valor agregado. Prevaleció el compañerismo, la ayuda entre todos, la determinación, el afrontar retos en una ruta exigente que permitió aflorar lo mejor de nosotros. Quedaron nuevas experiencias que incorporamos como aprendizaje para aplicar en los distintos escenarios de vida donde nos desenvolvemos a diario.
Con sumo orgullo llegamos a la cúspide, sintiendo que a través de nuestra presencia el águila agustiniana, batía sus alas expresando que el Colegio San Agustín El Paraíso estaba presente en las alturas.
Hasta una próxima aventura llena de aprendizaje significativo donde la teoría se vuelve una práctica diaria siguiendo una máxima de nuestro Padre San Agustín: “Si precisas una mano, recuerda que yo tengo dos para acompañarte e ir siempre más allá”.
Prof. Alquímedes Isturiz.